Las tardes de un sol inmenso, son los días de dolor y
sufrimiento no hay un día sin temor, sin amor, sin precisión y sin mi corazón.
He pasado mucho tiempo cerrado en mi pecado, he soltado la rana de lo malo, he
dejado el sueño de querer vivir solo porque tú querías destruirme. ¡El mal
acabó por consumirme! metido en el cubo maléfico de tu pensamiento. EMPEZASTE A
GANAR MI ALMA, sentía como tú jugabas con mis momentos eternos, empezaba a caer
en tus manos manchadas por llanto, sangre, cólera, lujuria y pecado.
El día llego, agarraste mi alma comencé a darte mi vida, sentía
que todo lo malo era bueno, me gustaba los placeres momentáneos, eran fantásticos,
la lujuria era lo bueno en mi cuerpo, el pecado era mi amigo, el sol era la luz
que se posaba en mis pensamientos pecaminosos.
No veía deferencia entre lo bueno y lo malo; todo era correcto,
si solo me beneficia a mí. Me gusta estar a tu lado eres mi amigo, eres en
quien puedo confiar, me das lo que quiero sin recibir nada a cambio.
Pero una voz en mi mente me dice que esto es malo, no debo
hacerlo, no debo obedecer, no quiero hacerle caso a la voz en mi mente. Estoy
confundido por qué me siento así, soy feliz con lo que tengo pero no con lo que
siento. Hay algo en el fondo de mi pensamiento que me dice: ÉL QUIERE
DESTRUIRTE.


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